Anfibios de la Reserva Ecológica Guáquira

 

Cuando en mayo y abril comienzan las lluvias en la Reserva Ecológica Guáquira, de pronto las ranas y sapos delatan se presencia y sus actividades con sus voces. El chasquido de las gotas de lluvia acompañan a las voces de las ranas y sapos solistas en su ejecutoria de la sinfonía de la reproducción. La noche no descansa con el croar o el agudo e insistente llamado de los machos. Las poblaciones de los anfibios emergen de los húmedos y seguros escondites de la época de sequía y salen a cantar en los charcos que se forman con las primeras lluvias. La idea es buscar pareja y aparearse en el amplexo, para que los machos, abrazados a las hembras, puedan fecundar los huevos que las hembras van poniendo en las orillas de las charcas.